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Dionisio Ridruejo
Publicado por Raimon Obiols | 17 Julio, 2007

Leo una crónica de Carles Geli sobre Dionisio Ridruejo (El Burgo de Osma, Soria, 1912-Madrid, 1975). Comenta el libro “El valor de la disidencia”, en el que Jordi Gracia ha reunido 500 páginas de correspondencia de Ridruejo. Hace falta imaginarse cuál era el mundo de su infancia en El Burgo de Osma para tratar de comprender su trayectoria, desde una infancia en un ambiente ultraconservador, católico y nacionalista, hasta su incorporación, a los 21 años, al falangismo. Yo estuve unos días en El Burgo a mediados de los años sesenta, y tengo bien vivo el efecto chocante que me produjo. España profunda, a la enésima potencia: el casino, el cine (propiedad del obispo), los rostros cejijuntos de la pobreza, las mujeres cubiertas de negro, las parejas de la guardia civil. Pero en aquellos años, Ridruejo ya había roto con el franquismo, que le hacía el pacto del hambre y lo desterró a Cataluña, se escribía con Carles Riba, al que conoció en los congresos de poesía que, de 1951 en 1954, se hicieron a Segovia, Salamanca y Santiago. Ya se oponía activamente a la dictadura, y planeaba la constitución de un partido socialdemócrata. Había hecho un cambio radical y difícil, de una admirable honestidad, que lo convirtió en un elemento de referencia en el movimiento democrático y también en el diálogo entre los intelectuales castellanos y catalanes.
Geli recuerda la participación de Ridruejo en el “Contubernio de Múnich”, en junio de 1962, y da un detalle que me ha sorprendido: dice que viajó (supongo que quiere decir que cruzó la frontera) en el portaequipajes del automóvil del “joven opositor monárquico” Antoni de Senillosa. No es ésta la información que yo tenía, sino que fue un grupo del Moviment Socialista de Catalunya quien hizo cruzar la frontera a Ridruejo por la Cerdanya. No soy testigo directo, aunque participé en Barcelona en los preparativos del paso de frontera (recuerdo que con Fernando Baeza). Quizás las memorias de Joan Reventós disiparán las dudas que ahora tengo. Ridruejo no fue el único de los participantes en el encuentro de Múnich que cruzaron clandestinamente la frontera por Cataluña.
Recuerdo haber hablado mucho de Ridruejo con Vicent Ventura, que había tenido un itinerario parecido y formó parte de su grupo. Citaba sus versos: La libertad -me corrijo-, / la libertad lo primero. / Se la comerán los lobos / si la dejas para luego.
- Península editó las memorias de Ridruejo: Casi unas memorias.
Categorias: General, Semblanzas | 1 Comentario »
Diciembre 3rd, 2008 at 11:00
Molt més tard del que tocava, llegeixo aquesta entrada, i t’he de donar la raó. Un amic m’ho havia dit, el Jordi Amat, però no vaig arribar a entrar-hi: ho vaig explicar malament, perquè llavors encara no ho conexiia prou bé. Si et fes gràcia seguir aquesta història a la biografia que he publicat aquests dies del Ridruejo surten les coses com hem sembla que van anar. la confusió rau en què la tornada de l’exili a París sí la va fer amagat en el maleter del cotxe d’un socialista que es deia Calzada. I espero que això no sigui una altra informació errada…