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El congreso de CDC
Publicado por Raimon Obiols | 10 Abril, 2008

El semanario El Temps publica esta semana una crónica sobre el próximo congreso de CDC (Enric Rimbau: Los planes para ampliar la casa de Convergencia) y una entrevista a Oriol Pujol i Ferrussola. Son dos artículos interesantes, con el fin de averiguar por donde van los rasgos el partido que encabeza Artur Mas.
Rimbau dice que el congreso de CDC tiene por objetivo el inicio de una “reformulación ideológica y organizativa“. No resumiré las informaciones que proporciona el periodista de El Temps con respecto a las cuestiones organizativas (un mayor o menor peso del territorio, la renovación del “núcleo dirigente reducido” – el ‘pinyol’ en el argot interno de Convergencia-, el eventual replanteamiento de las relaciones con Unió, la incidencia de la JNC y de los sectores “sobiranistas“, etc.): son informaciones interesantes, pero se trata de cosas que sin duda atraen más la atención de los afiliados y simpatizantes de CDC que para la gente que nos lo miramos desde fuera. En cambio, las “reformulaciones ideológicas” tienen un interés general considerable, porque contribuirán a dibujar el nuevo paisaje político catalán que surgirá de los tres congresos (CDC, ERC, PSC) que se acercan.
Pocas pistas da, en este sentido, el artículo de Rimbau (y me parece que no por culpa suya), con respecto a qué puede salir de un congreso que no tendría que dar contenidos ideológicos y estratégicos en el anuncio de Artur Mas ni más ni menos que de “refundar el catalanismo“. Los cambios semánticos (el “derecho a decidir“, una eventual retorno de la marca de “Partido Nacionalista Catalán“, etc.) no sustituyen estos contenidos y, en este sentido, las incógnitas subsisten: ¿Se romperá con la ambigüedad, tan rentable en el pasado, del pujolismo? ¿Se revisarán, para condenarlas como definitivamente inviables, las tentativas de intervención en España, al estilo de Roca o de Duran? ¿Se impondrán en el congreso las orientaciones de la “plataforma por la Soberanía“, hacia un “acercamiento estratégico con ERC, para poder convocar, por ejemplo, un referéndum sobre el derecho de autodeterminación?”
La entrevista que Rimbau hace a Oriol Pujol da algunas pistas, pero las incógnitas (y la ambigüedad, si se quiere acentuar la crítica) se mantienen. El título de esta entrevista (“convergencia tiene que dejar de actuar como un ‘lobby’ y hacer de partido nacional“) tiene unas divertidas resonancias sellaresianas (fue Miquel Sellarès, me parece, el primero en hablar dentro de CDC de “lobbies” y de “sector de los negocios“). Pero más allá de esta afirmación de voluntad regeneracionista, Pujol hijo no avanza proyectos. Alerta, eso sí, sobre el riesgo de subir el listón de los objetivos y alimentar así futuras frustraciones. Su lenguaje es, en este sentido, un poco brutal: “hay un desencanto global, en el cual tú no puedes haber alimentado una bestia, unos sentimientos, unas emociones, y después frustrarlos“. Esta reflexión sobre los efectos contraproducentes de dar “carne a la fiera” (a “la bestia“, dice Pujol) se refiere, está claro, a ERC (“nos propusieron que con ellos iríamos a la luna y resulta que ahora se ha visto que no tenemos ni cohete“); pero no es excluido que la reflexión valga también para su propia formación política: “la gente piensa de nosotros que hemos perdido autenticidad como formación política“, dice Pujol i Ferrussola, que añade que “todo el proceso del Estatuto ha hecho que nos percibieran como gente en exceso de tacticismo“. Se trata de una autocrítica que no ahorra, sin embargo, críticas a los adversarios ni una valoración muy negativa de la situación actual del catalanismo: “se ha debilitado el catalanismo que ahora gobierna, y se ha fortalecido una opción que no es catalanista, por mucho que se quiera hacer pasar“. Esta opción a la que el entrevistado se refiere es, me temo, la de los socialistas catalanes; y por rutinaria que sea, esta descalificación no deja de ser lamentable.
Todo eso es interesante, pero no aporta nada de nuevo, si exceptuamos dos cosas: un aumento de la tensión de las frases, de las expresiones (“refundación del catalanismo“, “la casa grande del catalanismo“, el “derecho a decidir“, el “sobiranismo“, etc.) y un rechazo a las políticas de implicación en España, tipo Roca o Duran: “si algunas veces allí habían ido (a Madrid) con la voluntad de comprometernos en la estabilidad para España, para modernizarla, ahora ya no nos corresponde este papel. Ahora hay que ir a defender los intereses de Cataluña a Madrid… Nosotros no podemos estar preocupados por aquello que pase a los españoles; tenemos que defender inequívocamente los intereses de Cataluña“.
Si Pujol hijo habla en nombre del grupo dirigente (el “pinyol“) de CDC, la conclusión que me parece que tenemos que sacar es que tendrán que hacer un esfuerzo considerable, de aquí a su congreso, para construir una propuesta que vaya más allá de las viejas proclamas y descalificaciones.
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